20 de noviembre de 2010

Pange Lingua (Que la lengua cante...)


El canto ha sido siempre la mejor manera de expresar la adoración a la Eucaristía. Ya hemos hablado aquí de la adoración al Santísimo Sacramento y del canto Adoramus te de Taizè, pero hoy vamos a hablar de otro canto muy conocido en latín del que mucha gente desconce su significado en español, el Pange Lingua.
Este himno compuesto por Santo Tomás de Aquino tiene una versión en latín que hemos incorporado en nuestro cancionero y que ya cantaba el grupo Mocedades en los años 70. En alguna ocasión hemos procurado incluir la traducción para poder apreciar la belleza del texto y poder hacer oración con el significado.

Hoy os traigo aquí una versión en español del Pange Lingua, del grupo alicantino Sal y Luz, en su disco Pan de Vida.
Os dejo con el texto y la música para que disfrutéis:


Pan de Vida
Que la lengua humana cante este misterio:
la preciosa sangre y el precioso cuerpo.
Quien nació de Virgen Rey del Universo,
Por salvar al mundo dio su sangre en precio.
Se entregó a nosotros, se nos dio naciendo
de una casta Virgen; y, acabado el tiempo,
tras haber sembrado la Palabra al pueblo,
coronó su obra con prodigio excelso.
Fue en la última cena - ágape fraterno -
tras comer la Pascua según mandamiento,
con sus propias manos repartió su cuerpo,
lo entregó a los doce para su alimento.
La Palabra es carne y hace carne y cuerpo
con palabra suya lo que fue pan nuestro.
Hace sangre el vino, y aunque no entendemos,
basta fe si existe corazón sincero.
Adorad postrados este Sacramento.
Cesa el viejo rito. Se establece el nuevo.
Dudan los sentidos y el entendimiento:
que la fe lo supla con asentimiento.
Himnos de alabanza, bendición y obsequio;
por igual la gloria y el poder y el reino
al eterno Padre con el Hijo eterno
y el divino Espíritu que procede de ellos.

1 de noviembre de 2010

Acercar el altar al pueblo

El lugar de la celebración de la Eucaristía tiene gran importancia a la hora de acoger a la comunidad que la celebra. La semana pasada celebramos una Eucaristía preciosa en casa de Agustín y Conchita unas doce personas y después cenamos alegremente como la comunidad que está unida compartiendo su fe.

Con un número pequeño de personas es posible sentarse alrededor de la mesa en una casa acogedora. Cuando pasamos de doscientas personas hay que celebrar en una iglesia que de cabida a todos. Pero para celebrar una Eucaristía en grupos no muy numerosos hay que ser imaginativos y adecuar el local a las necesidades.

Hoy os traigo un ejemplo de la Iglesia de Guadalupe. Los que la conocéis sabéis que caben más de mil personas y, en fechas como la vigilia de Resurrección, se llena por completo. Pero los domingos en misa de doce no pasan de cien personas y la iglesia les venía grande. Por eso han decidido acercar el altar al pueblo.
Como veis en la foto, han hecho una plataforma móvil adaptada a los escalones para poner un altar pequeño justo delante de los bancos. Han alargado los cables de los micrófonos para que lleguen hasta allí. Y han hecho unos pequeños biombos de papel decorado con colores que esconden el altar mayor y delimitan un espacio más reducido y acogedor.
Ahora la gente se sienta solo en los bancos que están cercanos a este nuevo altar y el ambiente es más recogido y fraternal.

Con sencillez, un poco de imaginación y un presupuesto reducido se pueden hacer adaptaciones que nos permitan celebrar la Eucaristía en un ambiente acogedor.