28 de julio de 2010

La Eucaristía (Católica = Internacional)

He tenido la oportunidad de asistir a la Misa Internacional que se celebra los Domingos en la catedral de Notre Dame de Paris. Es una alegría comprobar la cantidad de personas de todo el mundo que comparten la misma experiencia, Jesús el centro de nuestra vida.
En la Eucarístía participó un coro de jóvenes albaneses que estaban de paso por París. Pero también hubo una persona dirigiendo a la comunidad para que todos cantáramos algunos cantos. Nos repartieron un folleto precioso con las lecturas en varios idiomas y un par de partituras con cantos de Taize en latín y en francés.

La iglesia estaba a rebosar, pero no de turistas, sino de personas que celebraban con nosotros. Hay algo por encima de la cultura y de la historia y es el propio Jesús que nos convoca.
Hasta las sillas me parecieron atractivas y no me resistí a hacerles una foto. Eran sillas cómodas, anchas, de madera y que de manera fácil y sencilla se podía unir o separar. Este sistema es de lo más versátil para poder reuinir a las personas en torno al altar, hacer bancos corridos, o adaptar la longitud de los bancos a la necesidad del momento.


11 de julio de 2010

¿Cuál es el término medio?

La colaboración de los laicos en la preparación de una Eucaristía siempre es un tema conflictivo. Y no porque los curas protesten o impidan la colaboración sino porque los propios laicos tienen opiniones variadas y lo que a unos les parece apropiado, a otros les estorba y distrae.
Algunas de las posibilidades que hemos visto en este blog como las misas rockeras o la danza litúrgica suelen tener detractores en las personas mayores y más conservadoras, pero grandes defensores en los jóvenes y en los más innovadores. ¿Cómo encontramos el término medio donde dicen que está la virtud?
En este camino de búsqueda tenemos que avanzar dando bandazos como el péndulo de un reloj para ir descubriendo donde está el medio. Os voy a contar uno de estos bandazos que vivimos en mi promoción cuando éramos universitarios.

Estudiábamos a diario en el Círculo y, aprovechando que había una sala dedicada a capilla, propusimos celebrar una misa entre semana. Jaime se acababa de ordenar en Roma y, con la agenda despejada del recién llegado, se ofreció a celebrar con nosotros la Eucaristía todas las semanas. No solíamos prepararla demasiado pero en una ocasión echamos el resto:
Uno de nosotros empezó con una introducción, siguió con la señal de la cruz y leyó una oración sobre el perdón. Después hicimos las lecturas y nos encargamos nosotros mismos de la homilía compartida. A continuación hicimos una profesión de fe entre todos y, al acabar le dijimos a Jaime: nosotros ya no podemos seguir solos, te cedemos el turno para que continúes tú con la consagración.
A pesar de semejante osadía, Jaime aceptó todo el proceso sin comentarios y continuó la celebración de la Eucaristía donde la habíamos dejado nosotros.

Ahora nos parece un exceso de protagonismo, pero en su momento nos movían los ardores de la juventud...

2 de julio de 2010

Danos nuestro pan de cada día

He leído un texto en la revista Magníficat de J.I. González Villanueva donde plantea un dilema interesante: como se explica la contradicción entre la frase de Jesús: "No andéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer..." (Mt 6,25), y la petición central del Padrenuestro "danos nuestro pan de cada día".
Y todavía más: "Yo soy el pan de vida; el que viene a mí no tendra hambre" (Jn 6, 32) ¿Cómo seguir pidiendo el pan material depués de una frase así?.
La explicación que nos da es: La mayoría de los santos Padres de la Iglesia han interpretado el pan de cada día referido a la Eucaristía, el pan de la vida eterna que se nos da en la santa Misa.

El artículo completo lo podéis leer en este enlace.