9 de diciembre de 2015

El signo de la Paz

Todos necesitamos construir la paz y aportar nuestro granito de arena. La cantidad de guerras que perduran en distintos países y los atentados terroristas que extienden la guerra al resto de naciones que pensábamos que estábamos al margen, nos recuerdan la responsabilidad personal que tenemos en este asunto.  La paz mundial solo se construye si cada individuo construye paz desde su corazón.

Todos los signos suman, desde el tweet que escribió Francisco: "@Pontifex_es: Los cristianos y musulmanes somos hermanos y tenemos que comportarnos como tales.", hasta el signo de la paz que nos damos al celebrar la Eucaristía. Todos podemos transmitir la paz y rechazar la violencia como solución de los problemas.

Este domingo fuimos a misa a una parroquia de Moratalaz que no destacaba en ningún aspecto. Coincidió que era una misa de niños en la que el cura no conseguía que le prestaran atención. Lo lectores no entendían lo que leían y se equivocaban más de lo normal. El coro tenía buena voluntad pero obtenía resultados mediocres, en parte porque nadie más cantaba con ellos y en parte porque la megafonía desastrosa no permitía entender bien lo que decían.

Pero en el momento de darse la paz aquella comunidad se transformó y demostró el cariño que se tienen. Se veía que era una comunidad viva por los saludos y abrazos que se daban unos a otros más allá del banco el que estaban. La señora desconocida que te planta dos besos, los niños cruzando la iglesia para abrazar a sus padres, el cura saludando por los bancos a las personas más cercanas, el deseo de transmitir la unidad de la comunidad en ese gesto me hizo pensar que, cada uno desde su lugar, puede transmitir algo más que la repetición de un ritual.

Como decía @jmolaizola: No hay "ellos" y "nosotros". Solo nosotros. La Paz empieza por considerarnos todos iguales e hijos de un mismo Dios. A partir de ahí cualquier signo será bienvenido.

8 de noviembre de 2015

¿Y donde nos sentamos?

Cada vez que entras en la iglesia la misma pregunta. Lo más normal es que esté medio vacía y sobren sitios por todas partes. La gente no se quiere poner muy cerca del altar, no sé por qué, pero hay una tendencia a dejar sitios libres, bancos vacíos, incluso a sentarse al final del todo.
Supongo que sigues el mismo que criterio que cuando vas al cine. ¿Dónde me molestarán menos? ¿Donde tendré una mejor perspectiva?

Jesús decía, cuando vayas a un banquete no te sientes en los primeros puestos, porque daba por supuesto que todo el mundo quería estar en el "centro de la celebración". En nuestras misas de hoy en día ocurre todo lo contrario, nadie se preocupa de estar en el centro ni de involucrarse en lo que allí se está celebrando.

Esto pasa hasta con el sitio para el coro. Ya en las catedrales antiguas "el coro" era un lugar situado en un primer piso encima de la puerta desde donde se proporcionaba una buena acústica, pero una participación mínima de las personas en la celebración. El presbiterio separado del pueblo por una verja para delimitar los espacios, los palcos reservados para la nobleza, todos son elementos que separan.

Pero la Eucaristía en una celebración en Fraternidad. Todos somos hermanos celebrando la presencia de Dios entre nosotros. Cada vez hay más iglesias redondas, sin verjas ni separaciones, para sentarnos "alrededor de la mesa". Hasta el coro, cuando vamos a cantar a una misa, nos sentamos en la parte de delante para servir de ejemplo y animar a la gente a participar en el canto.

La próxima vez que entres en una iglesia y pienses ¿dónde me siento?, acércate al altar todo lo que puedas, únete a las personas que hay allí, hazte parte de la iglesia que celebra y únete al coro que canta. Todos tenemos nuestro lugar preparado para encontrarnos con el Señor.

17 de octubre de 2015

El patrimonio inmobiliario de la iglesia,

(Pulsa aquí para ver el artículo completo)
No me resisto a traer aquí este artículo publicado por Pedro Zamora en el blog EntreParéntesis, esta joya de la comunicación social promovida por la Compañía de Jesús.
Primero leéis el recuadro provocador y después el artículo entero;

"La Iglesia custodia 15.700 iglesias, de las que un 78 por ciento son patrimonio histórico. Y también son una rueda de molino colgada de nuestros cuellos, asfixiando la energía necesaria para llevar a cabo nuestra gran misión religiosa y social, y haciendo de la Iglesia un departamento de construcción de la industria patrimonial. Sin duda, tengo la sospecha de que si cada una de estas iglesias fuera dinamitada mañana mismo, nuestro país sería mucho más cristiano en apenas 10 años. Teológicamente hablando, esas iglesias no son más que un simple cobijo para la lluvia, aunque la Iglesia los trata con una reverencia que debería quedar reservada sólo para Dios."


Y aquí encontraréis la reflexión completa que nos debe mover a abrirnos a la llamada personal de Dios en este asunto.

La unión con Dios en la Eucaristía dentro de una iglesia no puede ser incompatible con la dinámica de buscar alternativas a todo el patrimonio. Os recuerdo esta entrada del blog en la que hablábamos de que "la iglesia no son las paredes"

30 de septiembre de 2015

Pan y vino ecológicos

La reciente encíclica del Papa Francisco Laudato Si sobre el cuidado de la casa común, nos ha hecho reflexionar a todos, católicos y no católicos, cristianos y no cristianos, sobre la necesidad de luchar contra el desgaste y la erosión que el hombre provoca en la Naturaleza.

Cualquier signo, por pequeño que sea, es importante para aportar nuestro granito en el cuidado de la Tierra, nuestra casa común.

Hoy os animo a leer este artículo del blog de Cristianismo y Justicia sobre la propuesta de que el pan y el vino que se consagra en la Eucaristía debería ser también un signo de la utilización de alimentos sostenibles y ecológicos.

La ecología integral de San Francisco de Asís que inspira esta encíclica no tiene nada que ver con el sello de producción ecológica que solo garantiza que el alimento ha superado un proceso de evaluación, pero ¿es más sano? ¿más respetuoso con el medio ambiente? ¿más sabroso?. No nos dejemos engañar por los movimientos interesados y vayamos a lo profundo.

Dejadme que os recuerde el punto 211 de la encíclica en que el Papa nos propone más signos concretos para cuidar nuestro mundo:
"La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias."

9 de agosto de 2015

La tentación de la solemnidad

Estamos acostumbrados a ver en los actos públicos importantes una serie de símbolos que aportan solemnidad al momento. La decoración de la sala, los himnos interpretados por bandas militares, los uniformes (o disfraces a veces) que se visten para la ocasión pretenden transmitir que no se trata de una actividad normal sino que es un momento extraordinario y hay que prestarle una atención especial.
En las instituciones españolas tenemos los Maceros, (ver en Wikipedia) que simbolizan mejor que nadie la ostentación de poder y autoridad mediante uniformes de cuatrocientos años de antigüedad.

Cuando invitas a alguien especial a tu casa sacas la vajilla nueva como homenaje al invitado, pero teñir de solemnidad una celebración solo busca revestir el acto de una importancia que no tendría de otra manera. En el fondo es caer en la tentación de la vanidad y tratar de aparentar algo que no sabemos transmitir de otro modo. Hace un año, en este mismo blog, ya comentamos el problema de cómo la solemnidad puede estorbar el encuentro con Jesús en la Eucaristía.

Este verano he tenido un par de ocasiones en las que he vuelto a ver la confusión que producen las ganas de solemnidad. En la basílica de Montserrat, asistimos a la misa conventual con la concelebración de todos los sacerdotes del monasterio y la presencia de todos los monjes, cantando cantos gregorianos, ahumando con incienso toda la iglesia y acabando con el Virolai en honor de la Virgen de Montserrat. La profunda espiritualidad benedictina que se respira en el santuario y todos los intentos de la comunidad monástica de transmitirla a los visitantes se diluye irremisiblemente en la desproporcionada solemnidad de la misa mayor que llena la basílica de bote en bote y en el fragor de las visitas turísticas que organizan colas en cada punto para ver los atributos terrenales del monasterio.

El otro ejemplo se dio en la última boda en la que dirigí el coro. Los novios me pidieron que en la consagración tocáramos unos acordes del Himno Nacional por la ascendencia militar de la familia del novio. Otra reminiscencia de los tiempos en los que una misa era solemne cuando se manifestaban los símbolos del poder terrenal.

No dejemos que la buena intención de querer realzar la presencia del Señor caiga en la tentación del fausto, la pompa y el boato. Hay que recordar que lo que realmente hace que una misa sea solemne es la presencia del Señor entre nosotros. Y que eso ocurre en todas las misas con incienso y sin incienso.

(El evangelio del domingo nos recuerda que Jesús es el pan de vida y que el hambre que tenemos solo la sacia su presencia. Escuchad como nos lo canta AinKarem en la página de PastoralMusical.org http://bit.ly/Hambre_y_sed_de_Ti )

28 de junio de 2015

El banquete del Pueblo de Dios

Es lo más normal en los pueblos mediterráneos. Esto de juntarse para comer las familias, los amigos, los compañeros de un grupo, es la mejor excusa para verse, charlar, cantar, bailar y transmitirnos el cariño unos a otros. Están las comidas de Navidad, las de fin de curso, las bodas, los cumpleaños... a veces hay uno que invita a los demás y a veces se reparte entre todos, pero siempre hay comida y bebida.

Por ese motivo Jesús aprovechó la cena de Pascua para darle al banquete un sentido profundo. Recordarnos que hay que compartir la vida igual que lo hizo él y dejarnos su presencia en la comida del pan y en la bebida del vino.

Hoy he tenido una comida y una misa para celebrar el fin de curso y me he sentido Pueblo de Dios unido con todos los seguimos a Jesús. La comida te alimenta pero la eucaristía te arraiga con la vida y la misión. Nada hay más radical que seguir a Jesús y si no, leed la frase de la carta de S. Pablo que escuchamos en la misa de hoy: "Pues no se trata de aliviar a otros, pasando vosotros estrecheces; se trata de igualar. En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá igualdad."

Y en el evangelio hemos visto como Jesús devuelve la vida y la salud compadeciéndose de los que piden ayuda con fe. Todos llevamos dentro una niña que está dormida y necesitamos escuchar las palabras Talita Qum para despertarla. Aquí tenéis el canto de AinKarem para rezar con el evangelio del domingo en la página de PatoralMusical.org  http://bit.ly/1KhcWsI

10 de mayo de 2015

Hacer o vivir

La repetición de las costumbres siempre nos da la falsa sensación de seguridad por aquello de "más vale malo conocido que bueno por conocer". Preferimos hacer siempre las cosas igual y que no cambie nada para no sentirnos descolocados, pero la realidad de la vida es cambiante.

También, por esto, convertimos el ritual de la Eucaristía en una rutina a la que nos hemos acostumbrado. Vamos siempre a la misma iglesia, a la misma hora, y esperamos que el cura diga siempre las mismas palabras. Pero de esa manera estamos perdiendo el tiempo porque Dios siempre nos sorprende, si nos dejamos sorprender. Y cada Eucaristía puede ser un encuentro personal y una renovación de nuestra vida si nos ponemos a la escucha.
En la misa de hoy, en la Parroquia de Guadalupe, el cura ha cambiado ligeramente las palabras en la consagración para darnos una traducción más cercana de las palabras de Jesús: "Haced... vivid... esto en conmemoración mía". No se trata de que repitamos el ritual para seguir haciendo siempre lo mismo, sino que tenemos que vivir la vida como Jesús la vivió, entregándola por los demás y haciendo Eucaristía de ella. El encargo de Jesús cobra su sentido más profundo si lo aplicamos a toda nuestra vida y no solo a un rato de los domingos.

Os animo a entrar en la página web de este blog y buscar las palabras "haced esto" pulsando en este enlace . Distintas expresiones de la misma idea a lo largo de los años... Encontraréis, incluso el enlace a la conferencia de Vicente Pascual del año 2003, que no tiene desperdicio.

5 de abril de 2015

Luz de Pascua

Todos los días se hace de noche, pero después de unas horas vuelve la luz del sol.
Todos los años pasa el invierno y llega la primavera con su explosión de luz y color.
Todas las pascuas sufrimos la noche de la pasión y llegamos a la vigila de la resurrección.
Cuando ayer entramos en la parroquia de Guadalupe todas las luces estaban apagadas y no podíamos ver la cara de los que estaban al lado. Pero al dar comienzo la liturgia, la llama del fuego enciende las velas y unos a otros nos vamos iluminando la cara mientras suena la canción de Ain Karem "Sé mi luz".
La resurrección del Señor es lo que ilumina nuestra vida, nos permite reconocernos a todos como hermanos y nos empuja para salir al encuentro de los demás.
A lo largo de la Eucaristía fuimos viendo a distintos amigos, compañeros y al terminar nos pudimos saludar y desearnos Feliz Pascua de Resurrección.

Esta celebración es especialmente emotiva y, como en años anteriores (20142012, 2011, 2010), no hemos podido dejar de felicitarnos en este blog por la noticia más impactante de la historia de la humanidad.
Aquí os dejo el enlace al vídeo de la Parroquia de San José que lo ilustra de maravilla.


28 de febrero de 2015

Las lecturas del día

Es una tendencia imparable, cada vez leemos menos cosas en papel y leemos más cosas en las pantallas del ordenador, tablet o móvil. La cercanía del dispositivo que llevamos siempre encima o la facilidad para encontrar todos los contenidos que queramos o necesitemos, se imponen en la elección de las lecturas digitales.

He estado suscrito a la revista Magnificat durante unos años en su versión de papel, para leer el Evangelio del día y algunas otras oraciones. Después me pasé a la versión digital, que en la tableta y en la web tiene un aspecto precioso.

Imita el funcionamiento de un libro y tiene el diseño de los libros que se utilizan en misa. Aunque se trata de un servicio pastoral, no es una aplicación gratuita. Ni siquiera es de pago único sino que cada seis meses tienes que renovar la suscripción por 9,90€.

Pero la realidad es que los comentarios y contenidos adicionales no son muy "modernos" por decirlo suavemente. Solo incluye enlaces a cantos gregorianos y he decidido no renovar mi suscripción en favor de otra página más posconciliar.


Si no queréis cargar con el librito del Evangelio del día, os recomiendo que leáis las lecturas de la misa del día en la dirección: http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy de los Claretianos. Podéis guardar en enlace en favoritos o, como he hecho yo en el iPad, poner un icono de acceso directo en la pantalla de inicio (cuando tengas abierta la página busca el icono "Añadir a pantalla de incio").