17 de marzo de 2011

Cerrar los ojos

Cerramos los ojos cuando queremos concentrarnos en algo. Cerramos los ojos para aislarnos del mundo. Cerramos los ojos cuando queremos hablar con Dios sin distraernos...
¿Pero cerramos también los ojos cuando estamos en misa?

El otro día comentaba un amigo su manera de vivir la Eucaristía y me decía: "hago propósito de no cerrar los ojos". El sentido que le daba a este gesto es el de reforzar la dimensión comunitaria de la Eucaristía.
Cuando cerramos los ojos nos concentramos en la relación personal con Dios, pero nos olvidamos de que estamos haciendo una oración comunitaria. Estamos todos juntos haciendo lo mismo pero, si cerramos los ojos, no nos enteramos de lo que hacen los demás.
Hemos empezado esta cuaresma con la lectura "Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido...". La oración personal es una clave fundamental de nuestra relación con Dios, pero no la podemos confundir ni sustituir por la oración comunitaria de la Eucaristía. Cada una tiene su lugar y su dimensión específica.

De modo que cuando vayamos a misa, no nos quedemos en nuestros aposentos, ni cerremos la puerta, ni nos quedemos escondidos en un rincón con los ojos cerrados y la boca callada. Participemos con la comunidad que celebra, abramos bien los ojos para reconocer a los hermanos que nos acompañan, abramos la boca para cantar al Señor y alabarle. Pongamos los cinco sentidos porque la Eucaristía es un envío a vivir la vida de la mano de Dios en la realidad en la que nos ha tocado vivir.

10 de marzo de 2011

Miércoles de Ceniza

Ayer celebramos el comienzo de la cuaresma a lo grande: un par de horas donde tuvieron su sitio los cantos, los vídeos, las fotos, con el recogimiento del símbolo de la ceniza y la expansión del sacramento de la reconciliación, dentro de una Eucaristía que ponía a Jesús en el centro de la comunidad.
La ceniza es un símbolo que hace reflexionar sobre lo que es importante y lo que no lo es. Durante muchos años se le ha dado un sentido trágico: "Polvo eres y en polvo te convertirás", pero el mensaje actual es mucho más positivo: "Conviértete y cree en el Evangelio". El camino de preparación de la Cuaresma está dirigido a la celebración de la Pascua por lo que no podemos apartar la mirada del amor de Jesús. No dejéis de leer el comentario en el blog de Pedro Miguel Lamet que titula Ceniza enamorada.

En nuestra Eucaristía también dedicamos 30 minutos a que las personas interesadas pudieran recibir el sacramento de la reconciliación. Seis sacerdotes se repartieron por la sala y nos ayudaron a experimentar más de cerca el perdón de Dios. Este día tocaba leer el Salmo 50: "Misericordia Señor, hemos pecado", que en nuestra misa sustituimos por la proyección de un vídeo. Tenemos que empezar por experimentar el perdón para avanzar en el camino de la conversión que nos lleva a la unión con Jesús.


Para los que habéis pedido releer los textos de las peticiones, moniciones, etc. os dejo el enlace del documento que hicimos como guía de la Eucaristía. Tiene dentro también los enlaces de las canciones que acompañaron la celebración.