26 de junio de 2011

Corpus Christi

Hoy celebramos la fiesta del Corpus Christi. Desde hace más de 700 años la comunidad cristiana celebra esta fiesta en la que recordamos la frase de Jesús: "El que come este pan vivirá para siempre" (Jn 6, 58).
Es muy interesante comprobar como ya desde el comienzo esta fiesta nace del sentido profundo que la Eucaristía tiene como alimento. No vale con celebrar la misa y olvidarte hasta el domingo siguiente, la misa es un impulso para vivir la voluntad de Dios cada día.

En este artículo de Dani Izuzquiza podéis leer la historia de la fiesta que nace en Bélgica en el siglo XIII de la devoción de las beguinas, un movimiento laical de raíz eucarística y compromiso al servicio de los pobres.

Desde entonces la devoción ha ido evolucionando hasta llegar al palio, las custodias de oro y las procesiones con alfombras de flores que se han convertido en un espectáculo turístico. Todo esto llega a anular el sentido de banquete fraternal que Jesús quiso transmitir. La verdadera devoción por la Eucaristía no te puede llevar a construir custodias de oro sino a recordar que Jesús quiso nacer en un pesebre. Afortunadamente tenemos muchos pastores que insisten en darle el sentido correcto. Como ejemplo emblemático, en la procesión del Corpus de Toledo, el arzobispo Braulio Rodríguez, ha asegurado que "la caridad y la opción preferencial por los pobres constituyen una de las actitudes fundamentales recomendadas a los cristianos en su vida social"

Cáritas elige este día para hacer una colecta especial en la que el dinero se destine a los más necesitados. En esta época de crisis con cinco millones de parados, familias perdiendo la vivienda, pequeñas empresas y comercios que tienen que cerrar, la Eucaristía es un banquete de amor que se concreta en la solidaridad de compartir lo que tenemos. La colecta de Cáritas solo es el principio, después tenemos que seguir colaborando porque en nuestra mesa tiene que haber sitio para todos.

NOTA: He aprovechado para renovar la foto de la cabecera del blog con la imagen del altar que decoraron los bachilleres para la misa de fin de curso.

19 de junio de 2011

"El verdadero valor, lo saco de la Eucaristía"

Si cayéramos de verdad en la cuenta de la presencia de Jesús entre nosotros, nuestra vida cambiaría al instante. Pero lo más que sabemos hacer es pedir por nuestros problemas, agobiados por el día a día.

En cambio hay personas que se dejan llevar por Jesús en su vida y el testimonio de su experiencia es de lo más reconfortante. Esta frase que pone título al artículo ("El verdarero valor, lo saco de la Eucaristía") forma parte del testimonio de Marguerita Barankitse, una persona excepcional que ha sufrido el horror de la guerra de Burundi.

La Eucaristía transforma la vida porque nos impulsa a seguir adelante, a convertirnos en solución en lugar de quedarnos llorando con los problemas, a perdonar a los que nos odian porque Jesús ya nos perdonó antes a nosotros, a sonreir a los que lloran y a convertirnos en insturmento de paz cuando la violencia nos rodea.

Aquí os dejo con el enlace del artículo donde cuenta la vida de esta persona excepcional. Se incluye al final el enlace de un vídeo donde habla de su vida

6 de junio de 2011

Las primeras comuniones

"Dejad que los niños se acerquen a mí" (Mc 10, 14).
Estas son las palabras de Jesús que debemos recordar al preparar la celebración de la primera comunión de un niño.
Los adultos tenemos la responsabilidad de evitar que la ilusión y la alegría que llevan dentro los niños se centren ese día en los detalles insustanciales que acaban deslumbrandoles y ocultando a Jesús, su amigo.

Tantos regalos, vestidos, banquetes acaban convirtiendo la celebración en una finalidad en sí misma y los niños la desean tanto que pierden de vista lo importante. Acaba sucediendo, que los niños con padres no creyentes, sienten envidia de toda la parfernalia que les permite ser el centro de una celebración y ellos también quieren celebrar algo así.
No os perdáis el artículo de González Faus titulado "De la primera carta de San Pablo a los Coringles". El lenguaje lúcido y la crítica mordaz al negocio que se ha montado alrededor de las comuniones nos ayuda buscar al Jesús pobre que se esconde en el pan consagrado. ¿Qué tendrá que ver todo este montaje con la última cena de Jesús en la que nos dejó la Eucaristía?
El sábado pasado celebramos las primeras comuniones de los niños de nuestra comunidad. La promoción 119 con sus catequistas y nuestros queridos curas (Manolo, Paco, Sergio, Jaime y Alfredo), las familias, los amigos, los miembros de la comunidad y el coro pudimos disfrutar de una ceremonia sencilla, cercana y centrada en Jesús. El detalle de que los niños vistan una túnica se hace imprescindible para evitar los despilfarros en vestidos. La homilía centrada en ellos para que la entiendan ("Jesús quiere ser amigo nuestro"). Y el detalle de regalarles una biblia para que aprecien que el mejor regalo es conocer a Jesús.

Desde ese día los padres ya pueden decir con orgullo: "ya no somos sólo padre e hijo, a partir de ahora también somos hermanos en una misma comunión". Dejemos que los niños se acerquen a Jesús facilitando las Eucaristías para ellos, dando ejemplo con nuestra asistencia y haciéndonos nosotros niños para que Jesús nos acoja.