10 de mayo de 2011

Leer, cantar o proyectar

Hay muchas maneras de transmitir la Palabra de Dios y en cada momento hay que elegir la más adecuada. Las lecturas de la misa han sido desde siempre la mejor manera de recordar las palabras de Jesús, los apóstoles o los profetas, pero ya desde los tiempos del Rey David los salmos se cantaban y acompañaban con instrumentos. Leer y cantar han sido siempre los dos medios más importantes.

Ya hemos comentado en otras ocasiones cómo se deben hacer las lecturas o lo importante que resulta acompañar con cantos la Eucaristía. Pero con las nuevas tecnologías también podemos transmitir la Palabra de manera más impactante. Llegar al corazón de las personas es algo que solo puede hacer el Espíritu Santo, pero nosotros tenemos que poner todos los medios para facilitarle el camino. Y la proyección de un vídeo de imagenes significativas con una canción de fondo basada en la letra de un salmo es otra posibilidad de acercarte a Dios.

Aquí os dejo el vídeo del Salmo 116 con la canción "¿Cómo podré pagarte?" del grupo Ain Karem que pusimos ayer en la misa del grupo de Mayores.
Y, por si queréis recordarlos, los vídeos del Perdón y del Salmo 139.

PD. También os dejo el enlace de la nueva canción de la Hermana Glenda que aprendimos ayer: "Alma misionera". Los acordes de guitarra para acompañarla están en el cancionero, en el canto número 6, al final de la página de cantos.

2 de mayo de 2011

La Misa de resurrección

Cuando muere una persona cercana, los que creemos en el triunfo de Jesucristo sobre la muerte, celebramos una Eucaristía a la que se le dan distintos nombres. Es un "funeral", también es una misa de "acción de gracias por la vida" de la persona fallecida y algunos la llamamos misa de "resurrección". El Domingo de Pascua se celebra la Misa de Resurrección, así con mayúsculas, recordando que Jesús ha vencido a la muerte, pero nosotros también celebramos otras misas cuando Dios llama a uno de sus hijos a estar con Él y a resucitar con su Hijo.

El viernes pasado celebramos que Dios Padre ha llamado a Belén a resucitar con su Hijo Jesucristo. Un misa muy preparada por los padres, la familia y la comunidad, en la que, ya en la introducción, nos leían "Sabemos que Jesús ha acogido a Belén y ahora es él quien la mima y la cuida. Y eso a nosotros nos conforta y nos consuela". Toda la Eucaristía fue un testimonio de confianza en Dios y un ejemplo de serenidad para aceptar un hecho tan desgarrador.
Con los cantos acompañamos la oración de todos los presentes y la elección del canto de entrada también daba sentido a la celebración: "Nada nos separará del amor de Dios".

Entre los que tocábamos la guitarra se dio un hecho significativo que quería compartir: había un bachiller, un universitario, un profesional joven y un profesional mayor. Todos los grupos estábamos representados a la hora de acompañar con los cantos esta misa tan especial. La Comunidad no es un concepto teórico sino una realidad en la que nos sentimos unidos, sobre todo en los momentos más duros.

Y la Eucaristía, como siempre, es nuestra actividad central.