27 de diciembre de 2010

Gloria a Dios en el cielo...


... y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor.
Este es el canto por excelencia de la Navidad con el que el ángel animó a los pastores al llevarles la Buena Noticia. Llevábamos cuatro semanas sin poder cantarlo porque el tiempo de Adviento es una preparación para la gran alegría, como el que se guarda la mejor botella de vino para la comida más especial.

En la Eucaristía de la Navidad que celebramos el pasado 24 de Diciembre pudimos cantar nuestra versión del Gloria con todo el sentido. Dar gloria a Dios significa reconocerle la importancia que se merece, ponerle en su sitio como lo más grande de nuestra vida. Por eso los pastores al escuchar este canto se pusieron en marcha para conocer la manifestación de Dios en algo tan pequeño como un recién nacido.


Los niños de catequesis representaron la obra de los Cuatro Reyes Magos y todos disfrutamos de la Eucaristía más entrañable y familiar del año. El Señor sigue naciendo todos los años en nuestros corazones para iluminar nuestro camino.